En una tarde con aroma a café, La Tacita de Plata sirve hoy una taza que no se toma sin pensar. No es una taza de denuncia. Es una taza de aritmética. Y la aritmética, cuando se hace completa, tiene la incómoda costumbre de no dejar las cosas donde estaban.

Hay un nombre que en los últimos meses aparece en los reportes del Tribunal Supremo Electoral con una insistencia que llama la atención: el Comité Pro-Formación de Partido Político «Raíces». No aparece por una polémica, ni por una declaración, ni por un escándalo. Aparece por sus números.

Este análisis no va a acusar a nadie de nada. No va a usar la palabra «fraude». No va a usar la palabra «falsificación». No porque sean cómodas de evitar, sino porque los números, por sí solos, no permiten escribirlas; lo que sí permiten los datos es algo distinto, y basta con poner la operación matemática sobre la mesa, mostrar de dónde sale cada cifra, y señalar exactamente dónde el TSE eligió no contestar.

El resto lo hace cada uno, acompañado de este café que ya está empezando a hervir.

Una aclaración antes de servir, porque importa para todo lo que sigue. «Raíces» es un comité pro-formación, no un partido inscrito. Un comité es una etapa: dos años para reunir las afiliaciones que la ley exige antes de poder solicitar la inscripción como partido. No son lo mismo, y en este texto no se van a confundir. Lo que está en análisis es la etapa de comité — la de las afiliaciones. Nada más. Pero también nada menos.

Un comité generó casi la mitad del país. En doce días.

Empecemos por el dato que obliga a levantar la mirada.

El TSE publica reportes llamados «Resumen Totales de Afiliados/Adherentes»: un consolidado del número de afiliaciones de cada uno de los comités pro-formación que existen en un especifico momento en Guatemala. Tomando como base los reportes del 24 de abril de 2026 y el del 12 de mayo. Entre las dos fechas pasaron doce días hábiles.

En esos doce días, los veintidós comités sumaron, juntos, 19,911 afiliaciones nuevas. Ese es el movimiento nacional completo: todo lo que creció el universo de comités del país en ese lapso.

De esas 19,911, el Comité «Raíces» aportó 9,696.

El 48.7 %. Casi la mitad del movimiento de afiliaciones de toda Guatemala — los veintidós comités, todas las agrupaciones, todo el país — concentrado en uno solo. Los otros veintiuno se repartieron el 51.3 % restante.

No es una cifra estimada. No es una proyección. Es una división: 9,696 sobre 19,911. Las dos cifras salen de dos reportes oficiales del TSE —el corte del 24/04 y el del 12/05—, ambas verificadas dígito por dígito contra la imagen escaneada de cada reporte. Cualquiera con los dos reportes en la mano llega al mismo número.

Y aquí es donde alguien dirá, con razón: un porcentaje alto no prueba nada por sí solo. A lo mejor siempre hay un comité grande que concentra la mitad. A lo mejor es normal.

De acuerdo. Veámoslo.

«Raíces» contra los otros veintiuno

Para saber si el 48.7 % es normal o no, hay que comparar, y ordenar el crecimiento de los veintidós comités en ese mismo tramo, de mayor a menor.

El segundo comité que más creció —Dignidad— sumó 2,224 afiliaciones nuevas. «Raíces» sumó 9,696. Cuatro veces y media más que el que le sigue. No el doble, no un poco más: 4.4 veces el segundo lugar.

Y si en vez del segundo lugar tomamos el comité típico —la mediana de los otros veintiún comités—, la cifra es 46 afiliaciones. Cuarenta y seis. «Raíces» creció 211 veces esa mediana.

Doscientas once veces el comité corriente. La barra ni siquiera se puede dibujar a la misma escala: una al lado de la otra, la del comité típico desaparece.

La estadística tiene una herramienta para exactamente esta pregunta —¿este dato pertenece al grupo, o se salió de él?—. Se llama prueba de Grubbs, y existe para detectar lo que técnicamente se llama un valor atípico: un punto tan alejado del resto que la variación normal ya no lo explica.

La prueba entrega un número, lo compara contra un umbral, y dicta veredicto. Para el tramo del 24 de abril al 12 de mayo, «Raíces» arroja un estadístico de 4.22. El umbral para ser declarado atípico es 2.76. No lo roza. Lo rebasa por completo.

Y no es un accidente de un solo tramo. Si se aplica la misma prueba a los cuatro tramos de 2026 —cada intervalo entre cortes oficiales del TSE—. «Raíces» da atípico en los cuatro. No creció raro una vez. Creció raro en febrero, en marzo, en abril y en mayo. Sin excepción.

Qué dice y qué no dice esta prueba.  «Atípico» es un término técnico: significa estadísticamente fuera de rango. No significa «ilegal» ni «fraudulento» — la prueba de Grubbs mide distancia respecto del grupo, no legalidad. Una nota de método honesta: la prueba supone que el resto de los datos sigue una distribución normal, y eso aquí no se cumple del todo; por eso Grubbs se usa como prueba indicativa, no como demostración cerrada. La conclusión de fondo no descansa en Grubbs — descansa en algo más simple: 211 veces la mediana y 4.4 veces el segundo lugar. Grubbs solo le pone nombre técnico a lo que la tabla ya muestra a simple vista.

La pregunta entonces deja de ser si el dato es raro, porque lo es, la estadística ya lo dictaminó. La pregunta es qué hay detrás de esa rareza. Y para eso hay que mirar la curva completa.

La curva, corte por corte

Hasta aquí miramos un tramo. Ahora la película entera.

El TSE inscribió al Comité «Raíces» el 1 de octubre de 2025 — el punto de partida, en cero. A partir de esa fecha, el Tribunal fue publicando cortes con las afiliaciones acumuladas. Para este análisis se utilizan la fecha de inscripción más los seis cortes siguientes, dando los siete puntos de esta trayectoria, sin retoque:

  • 19 de diciembre de 2025:  590

  • 4 de febrero de 2026:  2,167

  • 24 de marzo de 2026:  10,446

  • 24 de abril de 2026:  17,798

  • 12 de mayo de 2026:  27,494

  • 22 de mayo de 2026:  32,958

De 590 a 32,958. En poco más de cinco meses.

Para que la curva no quede flotando sin referencia, le puse al lado la de otro comité: RETO, inscrito el 3 de octubre de 2025. Dos días después que «Raíces». El mismo mes, el mismo calendario, la misma ley, el mismo país. Un punto de partida casi idéntico.

RETO llegó al 22 de mayo con 7,641 afiliaciones. «Raíces», con 32,958. Más de cuatro veces. No es un juicio sobre RETO ni sobre «Raíces»: es lo que dicen los reportes del TSE. Pero pone la pregunta en su sitio. Dos comités que arrancaron juntos, bajo idénticas reglas, terminaron a una distancia que pide explicación.

Una nota sobre el dibujo.  Entre un corte y otro, la línea es una interpolación. El TSE publica fotos sueltas, no un dato diario. La curva une esas fotos; no afirma que cada día entre corte y corte haya sido idéntico. Afirma solo lo que afirman los puntos: dónde estaba «Raíces» en cada fecha de corte oficial.

El ritmo: una escalera que sube sola

El total acumulado es una cosa. La velocidad es otra. Y la velocidad es donde la curva empieza a contar algo.

Al verificar cada tramo entre cortes, cuántas afiliaciones nuevas entraron por día hábil de trabajo —lunes a viernes, descontando la Semana Santa completa, que el TSE confirma como semana de asueto—. El resultado es una escalera:

  • Octubre a diciembre de 2025:  10 afiliaciones por día hábil.

  • Diciembre a febrero:  48 afiliaciones por día hábil.

  • Febrero a marzo:  244 afiliaciones por día hábil.

  • Marzo a abril:  408 afiliaciones por día hábil.

  • Abril a mayo (24/04 al 12/05):  808 afiliaciones por día hábil.

Cinco tramos. Cinco aceleraciones. Cada tramo más rápido que el anterior, sin una sola pausa. El ritmo se multiplicó por ochenta entre el primer tramo y el quinto. No subió: se disparó.

Y después, en el sexto tramo —del 12 al 22 de mayo—, el ritmo deja de acelerar. Cae a 683 por día hábil. Aquí hay que ser preciso, porque es fácil contar mal y este blog no cuenta mal a propósito: medido por día calendario, ese último tramo (546 diarias) queda casi idéntico al anterior (539). Así que lo correcto no es decir «el crecimiento se desplomó». Lo correcto es decir que el crecimiento dejó de acelerar. La curva pasó de dispararse a avanzar a velocidad de crucero.

¿Y por qué justo ahí? Esto es de lo poquísimo que voy a señalar yo en todo el texto, y lo señalo como lo que es —una coincidencia de fechas, no una acusación—. La ley exige que un comité reúna 28,083 afiliaciones —el 0.30 % del padrón electoral— para poder solicitar su inscripción como partido. «Raíces» cruzó esa línea entre el 12 y el 22 de mayo. Y es exactamente en ese punto donde la curva deja de acelerar.

El crecimiento corrió a toda velocidad hasta llegar al número que la ley pedía. Y al llegar, levantó el pie.

Lo dejo anotado. La lectura es suya.

Las dos líneas de tiempo Semilla y Raices, sin unirlas

Vamos a analizar algo que requiere cuidado, y por eso se anuncia antes de hacerlo: al poner dos líneas de tiempo una al lado de la otra. No las vamos a unir con una flecha. No vamos a decir que una causó la otra. Se ponen lado a lado porque las dos son hechos públicos y ocurrieron en las mismas semanas.

La primera línea es la del cierre de Movimiento Semilla. El 26 de marzo de 2026, la Corte de Constitucionalidad rechazó los recursos que buscaban frenar la cancelación del partido. El 27 de marzo, el Registro de Ciudadanos del TSE publicó el edicto que la oficializó. Movimiento Semilla, cancelado.

La segunda línea es la del Comité «Raíces». No hace falta inferir un vínculo entre uno y otro proyecto: lo afirma públicamente la propia dirigencia del comité, que ha declarado que «Raíces» busca dar continuidad al proyecto político de Movimiento Semilla. En esas mismas semanas de finales de marzo, una facción del oficialismo respaldó abiertamente al nuevo comité. No es una conjetura: es una declaración de los propios protagonistas, recogida por la prensa nacional.

Ahora pongamos las fechas juntas, y nada más. En el tramo que contiene el 24 de marzo —los días del edicto de cancelación—, «Raíces» afiliaba a 244 personas por día hábil. En el tramo siguiente, 408. En el siguiente, 808: el máximo de toda su historia.

Una agrupación pierde su personería como partido. Semanas después, un comité que se declara su continuidad afilia al ritmo más alto que cualquier comité del país haya registrado. Las dos cosas son ciertas. Las dos están documentadas. Y están una al lado de la otra, en el mismo calendario.

La coincidencia temporal no prueba causalidad. Pero una aceleración estadísticamente extraordinaria, sincronizada con una transición política sensible, es exactamente la clase de fenómeno que un proceso electoral debería poder trazar — y explicar.

No digo más. No hace falta decir más.

Seis personas, 92 segundos

Hay un dato más que se puede calcular, y este no es sobre «Raíces»: es sobre quién revisa lo que «Raíces» presenta.

Cada hoja de afiliación que entra al TSE tiene que depurarse. Verificar el documento de identidad, la firma, la huella, comprobar que la persona no esté afiliada a otro comité, que los datos cuadren. Es trabajo humano, hoja por hoja. ¿Quién lo hace? Se lo pregunté al TSE. En su oficio DOP-O-664-2026, el Tribunal respondió: el Departamento de Organizaciones Políticas tiene dos personas en recepción y seis en depuración.

Seis personas.

Y esas seis personas no depuran solo a «Raíces». Depuran el flujo de los veintidós comités del país: cada hoja, de cada comité, pasa por las mismas seis manos.

Hagamos la división, tramo por tramo. Si las seis personas dedicaran su jornada laboral entera —ocho horas, sin pausa, sin ningún otro trámite— exclusivamente a depurar afiliaciones, ¿cuánto tiempo quedaría por cada una?

  • Febrero a marzo:  135 segundos por afiliación.

  • Marzo a abril:  92 segundos por afiliación.

  • Abril a mayo:  104 segundos por afiliación.

En el tramo de mayor carga, la cuenta deja noventa y dos segundos para depurar cada afiliación. Minuto y medio para revisar un documento de identidad, cotejar una firma, validar una huella y cruzar los registros.

La honestidad del método sostiene todo lo demás.  Ese cálculo asume que las seis personas dedican el cien por ciento de su jornada a depurar: ningún otro trámite, ninguna interrupción, ninguna reunión, ningún permiso. Es un supuesto que favorece deliberadamente al TSE — en la realidad de cualquier oficina pública, el tiempo disponible sería menor, no mayor. Y aun así: noventa y dos segundos no es, por sí solo, una prueba de imposibilidad física. No se presenta como tal. Es un margen estrecho, y lo que mide es la presión sobre el proceso — no su ilegalidad.

Pero un margen estrecho deja una pregunta que cualquier ciudadano tiene derecho a hacer: con esa carga y ese equipo, ¿qué tan a fondo se puede revisar cada hoja? ¿Y se aplicó algún control reforzado al comité que crecía a un ritmo al que ningún otro se acercaba siquiera?

Esas preguntas se las hice al TSE. Por escrito. Y aquí es donde la taza se enfría.

Diecinueve preguntas. Cinco respuestas.

Como parte de este trabajo presenté al Tribunal Supremo Electoral una solicitud de información pública —la UIP-O-230-05-2026— con diecinueve preguntas concretas sobre el proceso de afiliación y depuración. El TSE respondió mediante la Resolución 250-2026 y el oficio DOP-O-664-2026.

Al clasificar cada una de las diecinueve respuestas. El resultado:

  • Cinco preguntas recibieron respuesta completa.

  • Cinco fueron respondidas de forma parcial o evasiva.

  • Dos fueron negadas, invocando reserva.

  • Siete quedaron sin respuesta alguna.

Cinco de diecinueve. El Tribunal contestó por completo poco más de una de cada cuatro preguntas que le hizo un ciudadano sobre un proceso público, financiado con fondos públicos, sobre un comité que aspira a convertirse en partido.

Las siete que quedaron en silencio son las preguntas 4, 5, 8, 11, 12, 17 y 19. Y no son las preguntas de relleno. Dos de ellas son, para este tema, las que de verdad importan:

La pregunta 11 pedía los expedientes de «Raíces» que hubieran sido remitidos al Inspector General por anomalías. Silencio.

La pregunta 12 pedía cuántas hojas de afiliación de «Raíces» fueron impugnadas, anuladas, rechazadas u observadas. Silencio.

Detengámonos en la 12, porque es la que cierra el círculo. Todo este análisis ha hablado de velocidad y de volumen: cuántas afiliaciones, a qué ritmo, en cuántos días. La pregunta 12 mide otra cosa completamente distinta — mide calidad. La tasa de rechazo de hojas diría si esas 32,958 afiliaciones, además de muchas y rápidas, eran válidas. Diría cuántas no pasaron el filtro.

Ese dato existe. Está en los archivos del TSE. Es el dato que despejaría —o confirmaría— buena parte de la duda que estos números levantan. Y es justo el dato que el Tribunal no entregó.

La taza vacía

Repasemos lo que quedó servido sobre la mesa. Todo es verificable. Nada es opinión.

Un comité concentró el 48.7 % del crecimiento de afiliaciones de todo el país en doce días. Creció 211 veces la mediana de los demás comités y 4.4 veces el segundo que más creció. La prueba de Grubbs lo señala como valor atípico en los cuatro tramos de 2026, sin excepción. Su ritmo se aceleró durante cinco tramos consecutivos —de 10 a 808 afiliaciones por día hábil— y dejó de acelerar justo después de cruzar el umbral legal. El equipo que debía depurar esas hojas tuvo, en el tramo de mayor presión, noventa y dos segundos por afiliación. Y de diecinueve preguntas, el TSE dejó siete sin responder — incluidas las dos que dirían cuántas de esas afiliaciones fueron rechazadas.

Ninguna de esas frases dice «fraude». Ninguna dice «falsificación». No las voy a escribir, porque los números por sí solos no las sostienen, y porque el trabajo de este blog no es acusar: es contar, y contar bien.

Pero lo que los números sí sostienen, lo sostienen con firmeza: el crecimiento del Comité «Raíces» es estadísticamente extraordinario. No «rápido». No «llamativo». Extraordinario en el sentido técnico y medible del término — un valor que se salió del universo de comparación de todo el país, y que lo hizo cuatro veces seguidas. Eso es un hecho. Está en los reportes del propio TSE. No lo inventó La Tacita de Plata: lo calculó, con datos que el Tribunal publicó.

El Tribunal Supremo Electoral tiene una función técnica que este blog no le va a disputar: a él, y solo a él, le corresponde verificar, depurar y dar fe de que un proceso de afiliación es válido. No le estoy exigiendo que actúe de una forma o de otra. No es mi competencia y no la voy a invadir. Le estoy preguntando algo mucho más sencillo, algo que cualquier ciudadano de este país tiene pleno derecho a preguntar: ¿cumplió sus propios procedimientos? ¿Y por qué, teniendo en sus archivos los datos que lo demostrarían, eligió no hacerlos públicos?

Un crecimiento limpio no le teme a una hoja de cálculo. Si las 32,958 afiliaciones de «Raíces» resisten cada una de las diecinueve preguntas, entonces las respuestas que faltan no harían más que confirmar un proceso impecable, y al propio comité le convendría que existieran. La transparencia no debilita a quien hizo las cosas bien: lo respalda.

Mientras esas respuestas no lleguen, queda una asimetría incómoda. Quien hace las preguntas trabajó con datos públicos, mostró cada cálculo y publicó su método. Quien tiene los datos completos —el árbitro electoral— mostró una parte y reservó el resto. Y en una democracia, el estándar de transparencia no debería ser más bajo para el árbitro que para el ciudadano que lo audita.

La democracia no se sostiene sobre confianza ciega. Se sostiene sobre trazabilidad verificable.

Este análisis no pretende reemplazar una auditoría electoral. No tiene ni la competencia ni las facultades para hacerlo. Pretende algo más modesto y, quizás por eso, más difícil de descartar: explicar por qué, frente a los propios datos oficiales del TSE, una auditoría técnica independiente del proceso de afiliación del Comité «Raíces» dejó de parecer una exigencia política y empezó a parecer, simplemente, una exigencia razonable de transparencia.

Yo ya serví el café y puse las cuentas sobre la mesa — todas, con su origen, replicables hasta el último decimal. Lo que sigue no es trabajo de este blog. Es trabajo del Tribunal. Y, como siempre en esta Tacita, la conclusión la sacás vos.

La taza, por ahora, queda servida. Y a medio responder.

·   ·   ·

— Byron Castro | La Tacita de Plata · tacitadplatagt.com

Si este café te supo bien, suscríbete a La Tacita de Plata. Cada semana, análisis y reflexiones para recuperar el brillo de Guatemala — directo a tu correo.

REFERENCIAS

Todos los documentos son públicos y provienen del Tribunal Supremo Electoral de Guatemala, salvo donde se indica otra fuente.

Reportes de afiliaciones (TSE — Registro de Ciudadanos)

Reportes «Resumen Totales de Afiliados/Adherentes», cortes del 9 de febrero, 24 de abril y 22 de mayo de 2026.

Reportes «Listado de Comités Pro-Formación de Partidos Políticos», cortes del 19 de diciembre de 2025, 4 de febrero, 24 de marzo, 24 de abril, 12 de mayo y 22 de mayo de 2026.

«Listado de Comités para la Constitución de Partidos Políticos», actualizado al 22 de mayo de 2026 — fechas de inscripción y vencimiento de cada comité.

Solicitud de información pública

Solicitud de Información Pública UIP-O-230-05-2026, presentada al TSE.

Oficio DOP-O-664-2026, Departamento de Organizaciones Políticas del TSE — respuesta a la solicitud.

Resolución 250-2026, Unidad de Información Pública del TSE.

Cierre de Movimiento Semilla

Edicto de cancelación de la inscripción de Movimiento Semilla, Registro de Ciudadanos del TSE, 27 de marzo de 2026 (Diario de Centro América).

Cobertura de prensa nacional sobre el respaldo de una facción del oficialismo al Comité «Raíces» y declaraciones públicas de su dirigencia sobre la continuidad con Movimiento Semilla, marzo de 2026.

Marco legal

Ley Electoral y de Partidos Políticos, Decreto 1-85 y sus reformas — requisitos de afiliación y umbral para la inscripción de partidos.

Ley de Acceso a la Información Pública, Decreto 57-2008 — principio de máxima publicidad.

Nota metodológica.  El «movimiento nacional» es la suma de los crecimientos positivos de los 22 comités con afiliaciones reportadas entre dos cortes. El «día hábil» cuenta de lunes a viernes y descuenta la Semana Santa (30 de marzo al 3 de abril de 2026) como semana inhábil. La prueba de Grubbs se aplicó sobre los 22 comités; el múltiplo de 211× usa la mediana de los 21 comités distintos de «Raíces» (46) — con la mediana de los 22 (135) el múltiplo sería 72×, y ambas cifras se derivan de la misma tabla. El umbral legal de 28,083 afiliaciones equivale al 0.30 % del padrón electoral, según el oficio DOP-O-664-2026. Todos los cálculos son reproducibles a partir de información pública.

Reply

Avatar

or to participate

Keep Reading