Echémonos un cafecito: cuando el poder se siente acorralado
El Estado de Sitio es una figura legal prevista en la Constitución, pero cuando se utiliza como respuesta política al fracaso institucional, sus costos recaen siempre sobre el ciudadano común. Entre la restricción de libertades, la concentración de poder y la tentación de gobernar por excepción, vale la pena detenerse, servirse un café y preguntarse quién paga realmente el precio de la emergencia.